miércoles, 6 de mayo de 2009

Des-deadentro


Hace ya algo de tiempo que llegué por aquí y aún cada vez que tropiezo con estas páginas sufro la sensación del desnudo, porque al fin y al cabo cada vez que opinamos, cada vez que afirmamos o negamos, fijamos ideas o pensamientos alentamos desengaños y también, afortunadamente, encuentros.

Nacemos botones, nacemos ojales, abrochándonos con los otros en palabras, en vivencias, en casualidades y perseverancias, en afanes y venturas, deseos y obligaciones y así vamos pasando, vamos viviendo-abrochándonos, creciendo en una cadena de intercambios, compensaciones y cambalaches de sentimientos.

Sin embargo, ocurre a veces que se cierra un ojal ante la ventana abierta de las palabras, por desasosiego; dan vértigo y, en esa lasitud, olvidando, olvidamos que son sólo, y nada más, y nada menos, que palabras y que su contrario es soledad y desaliento.

Nacemos con la capacidad de relacionarnos y se nos regalan muchas formas: la mirada, el habla, la danza, los gestos, la risa, los cantos, los libros… y así, con ellos, a través de ellos, ganamos batallas a nuestras inquietudes, a nuestras calmas, euforias y bienestares, a nuestros chejovianos besos arrebatados…, a nuestros miedos.

Y puestos a perder el miedo, puestos a pensar en ello, pienso ¿elegiríamos el silencio?

P.d.:
Asomada en esta semana de nostalgias
que prende velas que suenan a deseos inconcretos
en agradecimiento por todo cuánto ya gané a la vida
lanzo al aire mi sostén de empalagos contenidos
queriendo besaros en la mente
lo más profundo que pudiera
y dar un brindis por todo lo no dicho
por todo lo abandonado
en un firme elogio a los incomprendidos torbellinos,
a todas nosotras y a los arrebatos.

viernes, 1 de mayo de 2009

Dolce far niente



Este cuadro es de John William Godward es de 1904 y se llama Dolce far niente, y así, como la señora pero sin estanque y sin tanto romanticismo, es como estoy todo el dia. Harta ya de estar harta y harta de tener la cabeza abotargada, ella por su cuenta -la cabeza, digo-, se ha puesto a pensar y pensando, pensando he llegado a Ana Karenina y de ahí al año en que se publicó que fué 1877 y de una cosa a otra, se me ha ocurrido ponerme a buscar que pasaba en el mundo por aquellos años y ya que he descubierto algunas cosas, pues las comparto. Por ejemplo un año antes se inventó el teléfono y tambien estaban en guerra Toro sentado y el general Custer que murió ese mismo año en la batalla de Little Bighorn. Los pintores impresionistas eran super cool. En el mismo 1877 se estrénó "El lago de los cisnes" del verdadero Chaikovski, Edison inventó el fonógrafo precursor de gramófono, Rusia declaró la guerra a Turquía e invadió Rumania. Un año después se casaron Alfonso XII y María de las Mercedes, en el 79 Edison inventa la luz eléctrica y en el 81 llegó a la calle concretamente a New York, al año siguiente el zar Alejandro II muere victima de una bomba, este zar fué el que abolió los siervos de la gleba, los pistoleros del far west estaban como locos, entre ellos Billy el niño. Gaudí en estos años construye la casa Vicens, el Palacio Güell y se colocó la primera piedra de la Sagrada familia. Unos años después en el 86 se inventó la coca-cola -me he quedao muerta, una diría que era un invento mucho más moderno, no me imagino a Chéjov bebiendo una coca-. Mientras tanto los siux y el séptimo de caballeria siguen con sus batallas, en el 90 el sufragio universal se impone por leyen España gracias a Sagasta, y para terminar, en ese mismo año los obreros de todo el mundo celebraron por primera vez el 1 de Mayo como fiesta internacional del trabajo. Así que hoy cumplimos 119 años de fiesta. Felicidades.

martes, 28 de abril de 2009

Mañana no hay medio chivito sin queso

Mañana, como quedamos, la reunión será en la capital, las capitalinas confirman su asistencia, que no los capitalinos. Será en un sitio de aquí del centro que nos facilitará el aparcaje, así que ya estáis avisadas. Qudaremos para la intendencia.

viernes, 24 de abril de 2009

Medio chivito sin queso

Dicen por ahí que:
Un gimnasio en Sao Paulo tenía el siguiente anuncio en el escaparate de su local:

'ESTE VERANO ¿QUIERES SER SIRENA O BALLENA?'

Dicen también, que una mujer, joven-madura, cuyas características físicas no han trascendido, respondió a la pregunta publicitaria en estos términos:

Estimados Sres.:
Las ballenas están siempre rodeadas de amigos (delfines, leones marinos, humanos curiosos). Tienen una vida sexual muy activa, se embarazan y tienen ballenitas de lo más tiernas a las que amamantan. Se lo pasan bomba con los delfines poniéndose moradas de camarones. Juegan y nadan surcando los mares, conociendo lugares tan maravillosos como La Patagonia , el mar de Barens o los arrecifes de Coral de la Polinesia.. Las ballenas cantan muy bien y hasta graban CD's. Son impresionantes y casi no tienen más depredador que los humanos. Son queridas, defendidas y admiradas por casi todo el mundo.Las sirenas no existen. Y si existieran harían colas en las consultas de los psicoanalistas argentinos porque tendrían un grave problema de personalidad '¿mujer o pescado?' No tienen vida sexual porque matan a los hombres que se acercan a ellas, además por donde?. Así que tampoco tienen hijos. Son bonitas, es verdad, pero solitarias y tristes. Además ¿quien querría acercarse a una chica que huele a pescadería?.
Y es que, hay que tenerlo claro, que cada una elija lo que quiera ser, sobre todo en esta época en que los medios de comunicación nos meten en la cabeza la idea de que sólo las flacas son bellas, prefiero disfrutar de un helado con mis hijos, de una buena cena con un hombre que me haga vibrar, de un café con pastas con mis amigos. Con el tiempo ganamos peso porque al acumular tanta información en la cabeza, cuando ya no hay más sitio, se reparte por el resto del cuerpo, así que no estamos gordas, somos tremendamente cultas.Desde hoy cuando me vea el culo en el espejo pensaré, madre mía, lo lista que soy.......

martes, 21 de abril de 2009

El rincon de los poetas


Desde la perspectiva de miembro, ¿o era miembra?, de un club de lectura, que lee lo que otros escriben sintiendo en ello las más variadas inquietudes que van desde el paroxismo, al escepticismo, desde el asombro, al empalago, la desidia, y, a veces, también, porqué no decirlo, al desdén ó al aburrimiento más solemne, pero, decía que, como miembro lector de este club, lo que no puedo obviar es la gran envidia que me da la elocuencia, capacidad de persuasión y seducción de los autores leídos; Gran envidia, que me corroe el corazón ante la facultad que tienen para hacer desfilar ante nuestros ojos las palabras, rindiendo con ellas a nuestros pies paisajes humanos o naturales, envidia del poder de trasladarnos sus sensaciones más íntimas haciéndonos vivir los sueños de sus musas y yo, aquí, frente al papel, con algo que contaros, pero sin musas, ni inspiraciones, que me ayuden a hacerlo, que me echen un lápiz para a contaros lo que vi y sentí allí, en plena abadía de Westminster, mausoleo de reyes, reinas, hombres de estado, lugar de coronación de los monarcas británicos, entre todo ello me encontré con el rincón de los poetas; allí, a la derecha del “padre”, justo al lado de donde, cara al altar, rezan los creyentes, allí mismo, se yergue una estatua, figura de Shakespare, y a sus pies innumerables lápidas, esquelas (tarjetas de visita) escritas en piedra que cuentan que allí se encuentran enterrados entre otros Walt Wiltman, T.S. Elliot, James Joyce, Charles Darwin, Rudyard Kipling, Lord Byron, Charles Dickens, allí enterrados, no callados, sólo silenciosos, ni olvidados, sólo descansando, después de tantas historias contadas, no los ahoga el silencio profundo de sus fosas. Los encuentro allí en su osario perdurablemente vivos y a mí se me enredan empujándose las palabras y las emociones en un enjambre dislocado de sentimientos ante la fascinación del poder de los escritores, al menos de aquellos escritores que sí lo fueron por encima de mercados y modas, de trascender lo extinto e intangible más allá del tiempo.
Foto: Poets' Corner in Westminster Abbey Photo by Herry Lawford

domingo, 12 de abril de 2009

SIGO ENGANCHADA A MARAI

Estoy contigo Mdelate , en que nos resultará difícil olvidar este libro. Recuerdo con que placer leí las últimas páginas, si, y en especial cuando Lázar lanzaba al viento sus palabras preferidas húngaras y las bebía y las saboreaba con tanto placer. Creo que al final es lo único que le quedaba, su idioma y sus queridas palabras. Como ya os comente, vi en este párrafo el resumen final de la vida de Marai en su exilio voluntario. Pero también me vi a mi misma extasiada con mis palabras amadas. Palabras que me llenan la boca, se extienden por todo mi cuerpo y me llenan de un placer infinito. Creo que somos afortunadas por tener este club y poder compartir tantas palabras.
Cuando he leído tus palabras favoritas y he visto "sabatetes" inmediatamente me ha venido a la cabeza la imagen de un bebe con sus zapatitos suaves y calentitos, oliendo a colonia de nenuco, con su carita plácida y satisfecha. También he recordado a Judit cuando dice que el amor es la eterna vuelta a la infancia. " Eso es lo que hay en el fondo de todas las vidas." Queda impreso para siempre en nuestra memoria... Las voces , las luces, las alegrías y las sorpresas, las esperanzas y los miedos que encierra nuestra niñez, eso es lo que realmente amamos, lo que buscamos durante toda la vida.
Bueno y ahora os dejo mis palabras más queridas.
Tendresa, Vent, Nuvol, Estels, Infantesa, Lluvia, Imbuido... palabras llenas de melodía y también como no llenas de contenido, es lo que tiene un idioma y sus palabras.

viernes, 10 de abril de 2009

Paraules

Estaba hablando hace un momento con Tronky por esto del mesenger, que por cierto ha sido ella la que me ha iniciado, y le comentaba que ya habia empezado con el nuevo libro y que de momento me estaba costando un poco y que después de La mujer justa me iba a resultar un poco dificil cualquier lectura, es como que no me quiero despegar de él y me gustaría hacer este articulo a modo de despedida. Comentabamos el otro día la escena, y digo escena tal como si fuera una pelicula o un cuadro porqué me parece muy visual y muy plástica, repito la escena donde Lázár en un acto que me parece intimisimo y solemne, al tiempo que da cuenta de un botella de vino va diciendo palabras hungaras, y yo dije que a mi también me gustaba a veces deleitarme en algunas palabras que no necesariamente por su significado me parecian bonitas, y no solo son palabras en castellano sino que también las tengo en valenciano que a diferencia de algunos no lo hablo en la intimidad si no más bien al contrario solo lo hablo con personas que no me conocen de nada, por que me da muchisimo pudor y me da mucha rabia cundo alguien que no me conoce se dirije a mi en valenciano y no le puedo contestar porqué alguien de mi entorno que me pueda escuchar, así que como homenaje y a modo de disculpa y en señal de respeto empiezo con
paraula ¿no os parece sonora y cantarina? y podría seguir con papallona, espurna, sabatetes, nina, flama, llensol, blau, infantesa,desitg, etc, etc.... la que más me gusta de todas, sabatetes.
¿Por qué no os animais y engrosais la lista?

jueves, 2 de abril de 2009


Este bebé estaba anoche también en la reunión. Que buena es la risa

domingo, 29 de marzo de 2009

Una vez más la magia existe mis queridas compañeras


¿creeis que somos los únicos que nos reunimos los Miercoles y hablamos de libros y leemos y hablamos de Sandor Marai?. ¿Cuantos seremos en el mundo mundial?, y si ¿hicieramos un congreso?. Me encantaria, sobre todo si hay que viajar y cuanto más lejos mejor. Como prueba de que no estamos solos os corto y pego algo que he encontrado trasteando en la red de redes.
Llevo en mi casa un grupo de lecturas desde hace tres años. Es una docena fiel de lectores de diversas edades y distintas profesiones, que todos los miércoles se juntan para leer conmigo obras clásicas universales (hace un par de meses leímos Anna Karenina en inolvidables jornadas maratónicas) o novedades de escaparate. Se trata de que yo les "enseñe" a leer, pero son ellos los que me han terminado enseñando muchas veces a mí. Si tengo que elegir un autor que, por consenso, es el favorito de todas las mujeres del grupo es Sandor Marai. Qué éxito. Lo aman. Ya quisiera Nabokov tener esas fans enamoradas (que se negaron a leer Pálido fuego pese a mis amenazas de expulsión y llantos de frustración) Por eso, para mis alumnas enamoradas de Marai, les dejo estan semblanza maravillosa que Mercedes Monmany ha escrito a propósito de la edición de sus Diarios finales:

En enero de 1984 no sólo comenzaba el año que daba título al famoso libro de Orwell. Casi ciego, atrincherado en su pequeño apartamento de San Diego, en California, con su mujer apagándose a la vez que él, con una amargura acrecentada por la total soledad en la que se encuentra, sin el consuelo o bálsamo último de una literatura hacia la que ahora sólo confiesa sentir «nauseas», sobre todo la de su país y la de su lengua originaria, el húngaro, principal baluarte de supervivencia en su duro exilio, quien fue el famoso escritor Sándor Márai (Kassa, 1900-San Diego, 1989) sigue haciendo un implacable balance de lo que queda de su vida a través de unos diarios que siempre le acompañaron, junto a sus célebres novelas. Prohibido en su propio país, pero no en otros de su entorno inmediato, como Alemania, en 1984 Márai anotará que le acaba de llegar de Múnich el último de estos diarios editados, el que cubre los años 1976 a 1983. Un volumen de un total de cinco que había publicado a lo largo de cuarenta años de un exilio iniciado con la llegada del régimen comunista a su país.


Ya escucho los suspiros de ternura al leer la semblanza, mientras los hombres del grupo nos morimos de celos. Y seguro el próximo miércoles me obligarán
a
leer un libro de Marai. Otra vez
.
Esto lo he encontrado en un blog que se llama Moleskineliterario, y aprovecho esta oportunidad que me brinda mi venerado y nunca bien ponderado San Google para lanzar un saludo al universo de los amantes de la literatura.

lunes, 23 de marzo de 2009

UCRONÍA

Spanish Armada, battle in August 1588: Attempted invasion of England, part of the Anglo-Spanish wars of the late 16th century



La ucronía es un subgénero de la ciencia ficción que también podría denominarse novela histórica alternativa, ya que se caracteriza porque la trama transcurre en un mundo desarrollado a partir de un punto en el pasado en el que algún acontecimiento sucedió de forma diferente a como lo ha hecho en realidad (por ejemplo: los perdedores de determinada guerra son los vencedores, etc).

Se relaciona con el término
historia contrafactual o historia alterna, que es el proceso especulativo o elaboración de dicho "mundo alternativo" en el que se ambienta la ucronía.

Es una palabra elaborada por similitud a la utopía de Tomás Moro, y está compuesta del griego ou («no») y cronos («tiempo»), por lo que su significado etimológico sería «tiempo que no existe».

Primeras ucronías

Se considera que la primera ucronía fue escrita por
Tito Livio en uno de sus capítulos de la Historia de Roma desde su fundación, en la que relata una hipotética guerra entre el imperio de Alejandro Magno y Roma en el siglo IV a. C.; sin embargo, el género no resurgirá hasta 1836 con la publicación de Napoléon et la conquête du monde, 1812-1823 por Luis Napoleón Geoffroy-Château.

Este término fue acuñado, en realidad, por el filósofo positivista francés
Charles Bernard Renouvier. La ucronía, como él mismo lo señala, es "la utopía en el tiempo". Renouvier pretendía, por medio de un "mythos", imaginar el desarrollo de la civilización occidental si el cristianismo (y el despotismo militar) no hubiesen triunfado en el Imperio Romano del siglo II. Se trataba de una obra bastante pesada de leer, por otra parte, de lo que algunos ahora llaman historia contrafactual... una manera de escribir muy desacreditada por los estudiosos serios de la ciencia histórica pero útil, a veces, como ilustración.

Temas comunes

Un ejemplo típico es la especulación acerca de la victoria de los nazis en la Segunda Guerra Mundial, como hace Philip K. Dick en una de las más famosas ucronías, El hombre en el castillo. Pero otros autores también han especulado en este mismo sentido, como Doble destino, novela corta de Cyril M. Kornbluth, El Cuerno de caza de John W. Well ("Sarban"), o la antología de relatos Hitler victorioso (de entre otros autores Gregory Benford) . Otra vuelta de tuerca la da Norman Spinrad en El sueño de hierro, donde nos dibuja un Hitler emigrado a Estados Unidos y convertido en escritor de ciencia ficción de segunda. Una de las ucronías más famosas (se realizó una película sobre la novela) trata este tema: Patria de Robert Harris. En un III Reich victorioso, en 1964, se encuentra el cadáver de un jerarca nazi asesinado en el lago Havel, lo cual desencadena una investigación típicamente policial por parte de un investigador que permite descubrir el trasfondo del régimen. En el contexto aparece una imagen de la Unión Europea manejada por el Reich Alemán, guerrillas soviéticas en los Urales (apoyadas por los Estados Unidos) y las políticas de "distensión", imaginadas como un calco de la conversaciones entre la URSS y los EE UU durante la guerra fría.

Otras veces las ucronías se mezclan con viajes en el tiempo.
Paul Anderson ha escrito varios relatos en este sentido, agrupados luego bajo el título de Guardianes del tiempo o La patrulla del tiempo. Harry Turtledove es un autor prolífico en este tipo de historias, teniendo en su haber títulos como Guns of the South y Gunpowder Empire.

Un tercer tema recurrente en las ucronías es la
Guerra Civil Estadounidense, debido al gran número de autores procedente de dicho país. Harry Turtledove también aporta a este tema, como en el caso de las novelas agrupadas en la llamada "línea temporal 191", que arranca en septiembre de 1862 cuando un soldado confederado no pierde el papel donde Robert E. Lee escribió su plan de ataque en la Batalla de Antietam, desembocando así en la victoria de la Confederación en la Guerra Civil Estadounidense y la división de EEUU en pleno siglo XX. (Turtledove es considerado un genio de la ucronía debido a la gran cantidad de obras sobre este tema que ha escrito, aunque por ahora sólo una ha sido traducida al español, Britania Conquistada donde narra la victoria de la Armada Invencible sobre Inglaterra, y que cuenta con Lope de Vega y William Shakespeare como protagonistas). Otro caso de novela referente a este conflicto es Lo que el tiempo se llevó de Ward Moore: los confederados del Sur vencen en la Guerra de Secesión americana.

Pero existen ucronías de éxito sobre multitud de temas históricos:

Pavana de Keith Roberts: la victoria de la Armada Invencible sobre Inglaterra impone el predominio de la Iglesia Católica sobre todo el mundo.

Antihielo de Stephen Baxter: en la época victoriana se descubre una sustancia que proporciona una inagotable fuente de energía: el antihielo.

Tiempos de arroz y sal de Kim Stanley Robinson: la Peste Negra acaba con la Europa cristiana, y el mundo que queda se lo disputan dos potencias: musulmanes y chinos.

En la serie de álbumes La danza del tiempo,
Igor Baranko plantea la situación en la que, en lugar de una América descubierta por Cristobal Colón, fuera Europa la que descubrieran los nativos indios. El mismo tema es planteado por Edgardo Civallero en la trilogía Crónicas de la Serpiente Emplumada.

Ucronías en España

En el caso español, existen varias ucronías en las que se imagina que la
República española hubiera ganado la Guerra Civil: En el día de hoy, de Jesús Torbado, o El coleccionista de sellos, de César Mallorquí, o Los rojos ganaron la guerra de Fernando Vizcaíno Casas, o El desfile de la victoria de Fernando Díaz-Plaja, o 1936-1976. Historia de la II República Española de Víctor Alba. La Sexta hizo un documental con este mismo tema, llamado Viva la República y presentado por Mamen Mendizábal.

Este episodio histórico, dominador de la ucronía española desde el primer auge de la misma en los años 60 y 70, está dejando paso actualmente a otros escenarios menos explorados. De este tipo son
Fuego sobre San Juan, de Pedro A. García Bilbao y Javier Sánchez-Reyes, en la que España derrota a Estados Unidos en 1898, y Danza de Tinieblas, de Eduardo Vaquerizo, en la que se describe un siglo XX alternativo producto de la muerte prematura de Felipe II y su sucesión como rey de España por parte de Don Juan de Austria. Tampoco hay que olvidar al precursor de la ucronía española, Cuatro siglos de buen gobierno, escrito en 1885 por Nilo María Fabra, donde se relata la supervivencia del Imperio Español en toda su extensión a finales del siglo XIX, bajo la dirección de una dinastía iniciada por el infante Miguel de la Paz, hijo de Isabel de Aragón y Castilla, otra obra es Alejandro Magno contra las águilas de Roma de Javier Negrete que es parecida a Ab Urbe condita libri de Tito Livio.
Extraído de Wikipedia, La enciclopedia libre.

sábado, 21 de marzo de 2009

Cruce de caminos


No sé que párrafo fué exactamente o sí es la idea general de la novela, lo que anoche me hizo pensar en si somos la persona justa tanto él para mi como yo para él, y que si no los somos tal vez no lo sepamos nunca, y lo mismo si, sí lo somos.
Vamos a suponer que somos la persona justa, entonces he de pensar que desde que nacimos el mundo y la historia han hecho que una serie de acontecimientos y situaciones se sucedan para que acabemos confluyendo. Es como si unas manos invisibles hayan ido poniendo y quitando lo necesario para que 2 personas que viviendo durante 20 años a miles de kilómetros es un momento preciso y justo nos dieramos de morros. Cuanto más lo pienso, si así fuera, todo está orquestado desde que el mundo es mundo para encontrarnos un 9 de Octubre en una plaza de toros - que es bastante raro- con bomba incluida y todo. Imaginaos que hasta es posible que seamos los causantes de la Guerra Civil...
Va a ser que no, ¿verdad?, pero a mi me gusta pensar que así se ha dispuesto.

jueves, 19 de marzo de 2009

ATRAPADA POR SANDOR MARAI

Si, es cierto,estoy atrapada por Marai desde el principio del libro. Es un libro que habla de sentimientos, pero sobre todo de sentimientos de mujer.
Me veo retratada en muchas actitudes y sentimientos de Ilonka, o mejor aún, creo que Marai me ha robado mis ideas y mis sentimientos y los ha plasmado en su libro.
Me fascina ver como un hombre (Marai) entra tan a fondo en el alma de la mujer, y desde allí va contando las experiencias de Ilonka y su matrimonio muerto.
Mientras Ilonka va hablando de Peter, yo voy estableciendo un paralelismo entre él y el sueco,¿lo recodáis?. Dos hombres triunfadores, ricos, con éxito, casados con mujeres bellisimas,
trabajando en las fábricas que heredaron de sus padres... Todo a su alrededor es pulcro, ordenado, seguro, todo está en su sitio... pero dentro de ellos hay tremendas tormentas que no les dejan vivir...
Sigo leyendo el libro y cada vez de forma más intensa. Tengo ganas que llegue el día de la reunión y poder comentar, ver que opináis y que sentimientos despiertan en cada un@.
Creo que este libro es uno de esos libros que aparecen muy de vez encuando y que son para disfrutarlos, saborear cada palabra, cada párrafo, perderse en la historia, y sobre todo sacarle todo el jugo posible.

lunes, 16 de marzo de 2009





"No pretendamos que las cosas cambien si seguimos haciendo lo mismo. La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países porque la crisis trae progresos. La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar "superado".
Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias, violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones. La verdadera crisis es la crisis de la incompetencia. El inconveniente de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones. Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos.
Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia. Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de esto trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora que es la tragedia de no querer luchar por superarla".
Albert Einstein (1879 - 1955)

jueves, 12 de marzo de 2009

La mujer justa de Sandor Marai

Hemos conseguido los libros de Márai y tenemos que leer hasta el miércoles que viene hasta la página 100. Las/los que no lo tengáis aún ya os irá llegando.

miércoles, 11 de marzo de 2009

Ya es Primavera....


Hablamos y podemos hablar del amor platónico de Flaubert, lento y entrecortado, casi sin alma…Podemos criticar su levedad, su postura fácil… pero, pensemos, pensad: ¿Quién no ha tenido, ¿tiene?, amores platónicos, esos que se forman, incluso se conforman, con un roce casual, con un único pensamiento que se multiplica como por esporas, con una palabra escapada, incluso jamás oída, sólo imaginada? ¿Quién en el “arte” de vivir no se nutre de mariposas que no existen?.

De entre las cosas realmente prácticas y realmente reales de la vida, esas que van ocupando, copando, nuestro terreno cada vez más según crecemos, según envejecemos, de entre esas cosas que se nos aferran aunque no queramos, de entre esas cosas correctas de nuestras vidas correctas, surgen esos amores platónicos, sí, banales, sí, fútiles, baladíes, insubstanciales, sí... que nunca tendrán su momento de realidad, esos "amores" que se acrecientan en la pasión de la ignorancia, en la interpretación forzada de los gestos, en esperanzas de desilusiones, en hueros momentos, pero que al fin van dando vida a muchos días, dando vida a nuestras vidas. ¿Quién no recuerda, o mejor, quién no siente aún, el arrumaco de la sola sombra del ser amado, quién no ha sido capaz de palpar miradas en la lejanía, ver en la oscuridad, quién no se ha dejado abrazar por los silencios como una dulce compañía? ¿Quién ha dejado ya de soñar sueños, que al fin, son, afortunadamente, vida? ¿Sólo sueños? ¿ Sólo perplejidad?. Amor al amor.
Y es que para algo estamos ante un representante del romanticismo francés, y es que para algo ya es primavera , aunque, de momento, sólo lo sea en El Corte Inglés… Un beso.

martes, 10 de marzo de 2009

He acabado con Flaubert

He acabado el libro. ¿Por fin? Ha sido un reto. ¿Por qué? Supongo, que como casi todo lo que me empuja, la curiosidad. ¿Y qué? Interesante, como todos los retos cumplidos. ¿Y Gustave Flaubert? Encuadrado a caballo entre la novela romántica, la realista, descrito como el autor de la desilusión, yo veo a un autor perplejo -perpejo y anodino- ante los acontecimientos sociales que están transcurriendo a su alrededor, de los que es incapaz de participar. Acontecimientos que van a cambiar el curso de la historia de su país y del resto de Europa, con el movimiento socialista, etc... No se implica.
Y eso mismo le pasa con el amor, donde se refugia en la fácil postura de un amor platónico, un apasionamiento desapasionado, un místico sin éxtasis, no sé si está perplejo o simplemente fuera de juego, justificando su falta de implicación con su propia vida –social, económica, etc.- y con la de los demás a cuentas de un amor que le amordaza –o quizás amorcilla-, temiendo siempre defraudar a los demás, sabiendo de antemano que no va a poder hacer otra cosa.
Muchos de sus conciudadanos, contertulios, convivientes le tacharon, en vida, de misántropo –palabra circular con la que siempre acabamos topándonos-, o de monje. Yo creo que al final sí escribió una novela de monje.
Está considerado en Francia como un gran escritor, -ya sabemos cómo son los franceses-. Yo ha echado de menos a, por ejemplo, a Clarín, o si vamos al caso, a Maupassant, que me sorprendió, con sus relatos y sus cuentos con su rotunda prosa. He dicho. Él, para mí es demasiado aséptico.

jueves, 5 de marzo de 2009


Después de la última, penúltima y antepenúltima reunión tengo la sensación de haber estado metida en un bucle del cual nos es imposible salir. No me importa saber quien soy ni de donde vengo ni hacia donde voy, sólo necesito saber que leer y además si es posible que alguien ponga en claro sobre la pantalla el resúmen de lo acontecido. Cuando pienso en la reunión de ayer, mi cerebro empieza a cortacircuitar (palabro extraido del diccionario Mcorroe-castellano). Así que sin mirar a nadie, manos a la obra y que haga un esquema explicativo. Lo exijo de forma categórica.

sábado, 28 de febrero de 2009

Mujer leyendo




No estamos leyendo, no estamos escribiendo. Pero, ¿estamos?

sábado, 21 de febrero de 2009

Desde nuestro bastión


El miercoles pasado decidimos por unanimidad,( eramos cinco con lo cual no sé si habia quorum, mayoria simple, abosoluta o que es lo que habia) que ibamos a leer algo de Sandor Marai, escritor húngaro nacido en 1900 y muerto en 1989 en EEUU, pensando en que la mayoria conoce poco este autor, he pensando en colgar algo sobre él recobrando así la vieja costumbre de descubrir algo más de la obra y el autor. Como decia nació en un pueblo que entonces pertenecia al Imperio austro-húngaro, pero que ahora es Eslovaquia, tuvo una juventud conflictiva por lo que fué internado en un centro religioso, después viajó por Europa Cental y visitó Paris donde conoció y convivió con destacados representantes de las vaguardías estéticas de la época, empezó a escribir en alemán decantandose más adelante por su lengua materna, el húngaro.Durante la década de 1930 se labró un gran prestigio por la claridad y precisión de su prosa de estilo realista, prestigio que pocos años después era casi comparable al de Thomas Mann o Stefan Zweig. Sus obras se vendían por cientos y se traducían a todos los idiomas cultos.Su estrella empezó a apagarse con la ocupación soviética de Hungría y con el establecimiento del régimen comunista. Tildado de "burgués" por los comunistas, Márai abandonó definitivamente su país en 1948 y, tras una breve estancia en Italia, emigró a Estados Unidos. La subsiguiente prohibición de su obra en Hungría hizo caer en el olvido a quien en ese momento estaba considerado uno de los escritores más importantes de la literatura centroeuropea. Así, habría que esperar varios decenios, hasta el ocaso del comunismo, para que este escritor fuese redescubierto en su país y en el mundo entero. Márai se quitó la vida en 1989 en San Diego, California, pocos meses antes de la caída del Muro de Berlín.
Como no hemos pensando todavía en que leer, aquí tenemos su obra y si quereis que cada uno propònga el que más le interese. Obras traducidas al castellano :Música en Florencia, ed. Destino, 1951 ISBN 978-84-233-0421-9
A la luz de los candelabros (A gyertyák csonkig égnek), ed. Destino, 1967 ISBN 978-84-233-0408-0
El último encuentro (A gyertyák csonkig égnek ), ed. Salamandra, 1999 (Círculo de Lectores, 2001) ISBN 978-84-7888-601-2
La herencia de Eszter (Eszter hagyatéka), ed. Salamandra 2000 (Quinteto, 2003) ISBN 978-84-95971-70-8
Divorcio en Buda (Válás Budán), ed. Salamandra 2001 (Quinteto, 2004) ISBN 978-84-95971-79-1
La amante de Bolzano (Vendégjáték Bolzanóban), ed. Salamandra 2003 (Quinteto, 2005) ISBN 978-84-96333-32-1
Confesiones de un burgués (Egy polgár vallomásai) (memorias), ed. Salamandra, 2004 (Quinteto, 2006) ISBN 978-84-96333-78-9
La mujer justa (Az igazi) ed. Salamandra, 2005 (Círculo de Lectores, 2005) ISBN 978-84-9711-048-8
¡Tierra, tierra!(Föld, föld) (memorias), ed. Salamandra, 2006 ISBN 978-84-9838-000-2
La hermana (A nővér), ed. Salamandra, 2007 ISBN 978-84-9838-089-7
La extraña ed. Salamandra, 2008 ISBN 978-84-9838-147-4
Diarios: 1984-1989 (Napló 1984-1989) ed. Salamandra, 2008 ISBN 978-84-9838-193-1
La foto es el Bastión de los pescadores situado en Buda, es un lugar precioso desde donde se ve el Danubio y gran parte de Budapest, esto me ha llevado a una asociación de ideas, por lo de Bastion que tiene este nuestro blog.
¿Me ha quedado muy largo?

domingo, 15 de febrero de 2009

LA LLUVIA, J L Borges

Bruscamente la tarde se ha aclarado
porque ya cae la lluvia minuciosa.
Cae o cayó. La lluvia es una cosa
que sin duda sucede en el pasado.

Quien la oye caer ha recobrado
el tiempo en que la suerte venturosa
le reveló una flor llamada rosa
y el curioso color del colorado.

Esta lluvia que ciega los cristales
alegrará en perdidos arrabales
las negras uvas de una parra en cierto

patio que ya no existe. La mojada
tarde me trae la voz, la voz deseada,
de mi padre que vuelve y que no ha muerto.


Breve esquela

Estoy sentada con la lluvia
y oigo tus campanas de la iglesia,
y pienso en tus ansias y en tus nervios,
y la novia mojada por lo ojos.

Para tronky

lunes, 9 de febrero de 2009

ALMA DESNUDA de Alfonsina Storni

Soy un alma desnuda en estos versos,
Alma desnuda que angustiada y sola
Va dejando sus pétalos dispersos.

Alma que puede ser una amapola,
Que puede ser un lirio, una violeta,
Un peñasco, una selva y una ola.
Alma que como el viento vaga inquieta
Y ruge cuando está sobre los mares,
Y duerme dulcemente en una grieta.
(...)

domingo, 8 de febrero de 2009

El abrigo


Acabo de leer en El Pais Semanal de este bendito domingo, un articulo de Juan José Millás, en él, el elemento central es la bombona de gas y yo no voy a insistir en el tema porque seguramente no me habría llamado la atención de no ser por la foto. Para mí el elemento más importante de la imagen, aunque el gorro no le va a la zaga, es el imponente abrigo de la señora ucraniana. Qué envidia de abrigo.
Entiendo que Gogol, paisano de la susodicha, le dedicara un cuento a tan preciada prenda, yo misma sería capaz de delinquir por no decir algo más gordo, en tal de defender o de conseguir el magnífico capote.
No sé el nivel económico de las personas que aparecen en la foto, pero intuyo que no será muy alto, sin embargo parece que invierten en sus abrigos cosa que entiendo a tenor del escenario en el que se desenvuelven.
La fotografia es de Valeriy Belokryl
P.D. no sé si voy a ser capaz de acabar "La educación sentimental". Por favor si alguien puede darme motivos para seguir leyendo estaria muy agradecida.

jueves, 5 de febrero de 2009

El entierro (The Burial) por Lord Byron




La fuerza del vampiro reside en el hecho de que nadie cree en su existencia.
BRAM STOKER

Tengo una especial aversión por los “vampiros”, y el poco conocimiento que de ellos poseo no me induce a divulgar sus secretos.
LORD BYRON


Theodoros P. Vryzakis, L'Arrivée de Lord Byron à Missolonghi


Lord Byron nos relata un extraño viaje hacia las ruinas de la antigua Éfeso.Tras algunos días de penosa marcha, uno de los peregrinos comienza a sentir los síntomas inminentes de la muerte; pero antes de hundirse en el olvido, alcanza a obligar a su apesadumbrado compañero a realizar una promesa muy peculiar. El Entierro es uno de los clásicos relatos góticos que han pasado a engrosar la lista de narraciones ignoradas por el público general, pero que sin duda los amantes del género gótico sabrán apreciar.


17 de junio de 1816.

En el año de 17..., después de haber meditado por algún tiempo sobre la posibilidad de viajar por países que hasta ahora los viajeros no frecuentan mucho, partí en compañía de un amigo, a quien me referiré como August Darvell.
Era unos años mayor que yo, un hombre de fortuna considerable y familia de prosapia. Ventajas que él ni devaluaba ni sobreestimaba gracias a su gran capacidad. Algunas circunstancias singulares en su historia personal lo habían convertido para mí en objeto de atención, interés y hasta de estimación, que no disminuían ni sus modales reservados ni las ocasionales muestras de angustia que a veces le acercaban a la enajenación mental.

Yo era todavía un joven y había empezado a vivir temprano; pero mi intimidad con él era reciente: asistimos a las mismas escuelas y universidad; mas su paso por ellas me había precedido, y él ya se había iniciado a fondo en lo que se ha llamado el mundo, mientras yo estaba todavía en el noviciado. Durante ese tiempo, escuché detalles en abundancia tanto de su vida pasada como de la presente y, aunque en estas narraciones había muchas e irreconciliables contradicciones, podía yo inferir que él no era un ser común, sino alguien que, aun cuando se esforzara por no ser conspicuo, seguía siendo notable.

Había trabado conocimiento con él e intenté conquistar posteriormente su amistad, pero parecía que ésta era inalcanzable; los afectos que pudiera haber sentido aparentaban para entonces o haberse extinto o concentrarse en él. Tuve suficientes oportunidades para observar que sus sentimientos eran intensos; pues aún cuando los podía controlar, le era imposible encubrirlos por completo; sin embargo, tenía la facultad de dar a una pasión la apariencia de otra, de modo que resultaba difícil definir la naturaleza de lo que sucedía en su interior; y las expresiones de su rostro podían variar con tal rapidez, aunque ligeramente, por lo que resultaba inútil tratar de escudriñar su origen.

Era manifiesto cómo lo dominaba una angustia incurable; pero nunca pude descubrir si era a causa de la ambición, el amor, el remordimiento o la pena, de uno solo o de todos estos, o sencillamente por un temperamento mórbido, semejante a una enfermedad. Existían circunstancias supuestas que habrían podido justificar su atribución a cualquiera de estas causas; pero como antes dije, éstas eran tan contrarias y contradictorias que ninguna podía considerarse definitiva.

Se supone generalmente que donde hay misterio existe también la perversidad: no sé cómo pueda ser esto, pero es un hecho que en él existía el primero aunque no podría atestiguar los alcances de la segunda —y estaba poco dispuesto, en lo que a él se refería, a creer en su existencia. Recibía mi proximidad con bastante reserva; mas yo era joven y difícil para el desaliento; y, con el tiempo, tuve éxito al entablar, hasta cierto punto, ese vínculo común y esa confianza moderada de los intereses mutuos y cotidianos que crean y cimentan la comunión de empeños, y la frecuencia de encuentros que se llama intimidad o amistad según las ideas de quienes utilizan esas palabras para su expresión.

Darvell había viajado ampliamente; me dirigí a él para que me aconsejara respecto al viaje que pretendía realizar. Era mi deseo secreto que se dejara persuadir para acompañarme; además, era una perspectiva improbable; basada en la vaga inquietud que había observado en él y a la cual daban renovada fuerza el entusiasmo que parecía sentir hacia tales temas y su aparente indiferencia por todo lo que lo rodeaba muy de cerca.

Al principio insinué mi deseo y después lo expresé abiertamente: su respuesta, aun cuando yo la esperaba en alguna medida, me dio todo el placer de una sorpresa: aceptó; y, al término de los preparativos necesarios, comenzamos nuestra travesía.

Después de viajar por varios países del sur de Europa, volvimos la atención hacia el Este, de acuerdo con nuestro destino original; y fue en nuestro recorrido a través de estas regiones que ocurrió el incidente que da ocasión a mi relato.

La complexión de Darvell, que, dada su apariencia, debía haber sido en su juventud más robusta de lo normal, estaba decayendo gradualmente desde algún tiempo atrás, sin que mediara ninguna enfermedad manifiesta: no tenía tos ni tisis; sin embargo, cada día se debilitaba más; sus hábitos eran moderados, no admitía ni se quejaba de fatiga; no obstante, era evidente que se estaba consumiendo: se volvía cada vez más y más silencioso e insomne y, por fin, se alteró de tan notable manera que mi preocupación aumentó de manera proporcional al peligro que yo consideré le amenazaba.

A nuestra llegada a Esmirna, nos habíamos propuesto ir a una excursión a las ruinas de Éfeso y Sardis, de la cual intenté disuadirlo debido a su indisposición —pero en vano: parecía existir una opresión en su mente, y una solemnidad en sus modales que no correspondían con su ansiedad para seguir con lo que yo consideraba un simple viaje de placer, totalmente inadecuado para una persona delicada; pero no me opuse más, y unos días después partimos en compañía únicamente de un guía y un cargador.

Habíamos recorrido la mitad del camino hacia los vestigios de Éfeso, dejando atrás los contornos mas fértiles de Esmirna y nos adentrábamos en esa región inhóspita y deshabitada a través de los pantanos y desfiladeros que llevan a las pocas chozas que aún subsisten sobre las destrozadas columnas de Diana —las paredes sin techo de la cristiandad expulsada y la aún más reciente pero total desolación de las mezquitas abandonadas— cuando la súbita y vertiginosa enfermedad de mi compañero nos obligó a detenernos en un cementerio turco, cuyas lápidas coronadas de turbantes eran el solo indicio de que la vida humana había morado alguna vez en ese yermo. La única caravana que vimos había quedado unas horas atrás; no se podía ver ni esperar vestigio alguno de pueblo o cabaña siquiera, y esta "ciudad de los muertos" parecía ser el único refugio para mi desafortunado amigo, quien se veía próximo a convertirse en su siguiente morador.

En esta situación, busqué por los alrededores un lugar en el que pudiera reposar con más comodidad: al contrario del aspecto usual de los cementerios mahometanos, los cipreses de éste eran escasos, esparcidos sobre toda la superficie; la mayoría de las tumbas estaban derruidas y desgastadas por los años: sobre una de las más grandes y bajo de uno de los árboles más frondosos, Darvell se apoyó, inclinándose con gran dificultad. Pidió agua. Yo dudaba que pudiéramos encontrarla, aunque me dispuse ir a buscarla a pesar de mi desaliento: pero él deseaba que yo permaneciera con él; y volviéndose hacia Suleiman, nuestro cargador, que fumaba con gran tranquilidad, le dijo:

—Suleimán, verbena su— ( o sea, trae un poco de agua) y continuó describiéndole con gran detalle el punto donde podría encontrarla. Era un pequeño pozo para camellos, algunos cientos de yardas a la derecha. El jenízaro obedeció.

Dije a Darvell:

—¿Cómo supo esto?

—Por nuestra posición— repuso —usted debe notar que el lugar estuvo habitado alguna vez y no podría haberlo estado sin manantiales. Además, ya he estado aquí antes.

—¡Usted ya ha estado aquí! ¿Como nunca me lo mencionó? Y ¿qué hacía usted en lugar semejante donde nadie puede permanecer un momento más sin pedir ayuda?

A esta pregunta no recibí respuesta alguna. Mientras tanto, Suleimán regresó con el agua y dejó al guía y a los caballos en la fuente. Parecía que al mitigar su sed Darvell revivió por un momento; y albergué la esperanza de que pudiese continuar, o por lo menos regresar, y lo exhorté a intentarlo.

Él guardó silencio. Parecía poner orden en sus pensamientos antes de esforzarse al hablar.

—Éste es el fin de mi jornada —comenzó— y de mi vida; vine hasta aquí para morir; pero tengo una súplica que hacer: una orden que dar, pues tales deben ser mis últimas palabras. ¿La cumplirá?

—Desde luego; pero tengo mejores intenciones.

—Yo no tengo esperanzas, ni deseos, sino éste: oculte mi muerte a todo ser humano.

—Espero que no se presente la ocasión; usted se recuperará y...

—¡Silencio!, así debe ser: prométalo.

—Sí.

—Júrelo por lo más— aquí pronunció un juramento de gran solemnidad.

—No hay razón para ello, yo cumpliré con su petición; y dudar de mi es...

—No puedo evitarlo, debe usted jurar.

Pronuncié el juramento y eso pareció aliviarlo. Se quitó del dedo un anillo de sello, que tenía grabados algunos caracteres arábigos, y me lo dio.

—En el noveno día del mes — continuó—, precisamente al mediodía (el mes que usted guste, pero el día debe ser ése) usted deberá arrojar este anillo a la fuentes de agua salada que alimentan la bahía de Eleusis. Al día siguiente, a la misma hora, deberá dirigirse a las ruinas del templo de Ceres y esperar una hora...

—¿Para qué?

—Ya lo verá

—¿Dice usted que el noveno día del mes?

—El noveno.

Cuando hice la observación de que el presente era el noveno día del mes, su semblante cambió e hizo pausa. Mientras estaba sentado, debilitándose visiblemente, una cigüeña con una serpiente en el pico se posó sobre una tumba cercana a nosotros; y, sin devorar su presa, daba la impresión de observarnos fijamente. No sé lo que me impulsó a espantarla, pero el intento fue inútil; hizo algunos círculos en el aire y regresó exactamente al mismo lugar. Darvell la señaló y sonrió. Habló —no sé si para sí mismo o para mí— pero las palabras sólo fueron:

—Está bien.

—¿Qué es lo que está bien? ¿Qué quiere decir?

—No importa; usted deberá enterrarme aquí esta noche, y en el punto exacto en que está parada esa ave. Ya conoce usted el resto de mis mandatos.

Entonces procedió a darme algunas instrucciones sobre cómo podría ocultar mejor su muerte. Cuando terminó, dijo:

—¿Ve usted esa ave?

—Desde luego.

—¿Y la serpiente que se retuerce en su pico?

—Sin duda: no hay nada raro en ello; es su presa natural. Pero resulta extraño que no la devore.

Se rió de una manera espectral y dijo lánguidamente:

—Todavía no es el momento.

Mientras hablaba, la cigüeña emprendió el vuelo. La seguí con los ojos un instante: no pude haber tardado más que en contar diez. Sentí aumentar el peso de Darvell, por poco que fuese, sobre mi hombro y, al volver a verlo a la cara, vi que había muerto.

Me impresionó la repentina certeza inconfundible: en pocos minutos su semblante se tornó casi negro. Hubiera podido atribuir ese cambio tan rápido a la acción de algún veneno, si no hubiera estado consciente de que no tuvo oportunidad alguna de tomarlo sin que yo me diera cuenta. El día se acercaba a su final, el cuerpo se descomponía con rapidez. No quedaba nada más que cumplir su petición. Con ayuda del yatagán de Suleimán y de mi propio sable, excavamos una tumba poco profunda en el sitio que Darvell había indicado: la tierra cedió con facilidad: tiempo atrás había recibido un ocupante mahometano.

Cavamos lo más profundo que el tiempo permitió y, arrojando la tierra seca sobre todo lo que quedaba del ser tan singular que acababa de partir, cortamos algunos bloques del césped más verde que crecía en la tierra menos desgastada que nos rodeaba y lo pusimos sobre su sepulcro.

Entre el asombro y la pena, no podía derramar una lágrima.

martes, 3 de febrero de 2009

Frases célebres de Gustave Flaubert


El futuro nos tortura, y el pasado nos encadena. He ahí por qué se nos escapa el presente.

Un corazón es una riqueza que no se vende ni se compra, pero que se regala.

El lenguaje humano es como una olla vieja sobre la cual marcamos toscos ritmos para que bailen los osos, mientras al mismo tiempo anhelamos producir una música que derrita las estrellas.

Creo que si miramos siempre al cielo acabaremos por tener alas.

Cuando llegamos a viejos los pequeños hábitos se vuelven grandes tiranías.

Ama el arte. De todas las mentiras es, cuando menos, la menos falaz.

El autor debe estar en su obra como Dios en el universo: presente en todas partes, pero en ninguna visible.

El estilo es la vida y la sangre del pensamiento.

El estilo, como el agua, es mejor cuanto menos sabe.

Los recuerdos no pueblan nuestra soledad, como suele decirse, antes al contrario, la hacen más profunda.

No le demos al mundo armas contra nosotros, porque las utilizará.

A un alma se le mide por la amplitud de sus deseos, del mismo modo que se juzga de antemano una catedral por la altura de sus torres.

Tened cuidado con la tristeza. Es un vicio.

La humanidad es como es: no se trata de cambiarla, sino de conocerla.

La manera más profunda de sentir una cosa es sufrir por ella.

Ten cuidado con tus sueños: son la sirena de las almas. Ella canta. Nos llama. La seguimos y jamás retornamos.

Ser estúpido, egoísta y estar bien de salud, he aquí las tres condiciones que se requieren para ser feliz. Pero si os falta la primera, estáis perdidos.

Es necesario siempre esperar cuando se esta desesperado, y dudar cuando se espera.

La mujer es un vulgar animal del que el hombre se ha formado un ideal demasiado bello.

La necesidad es un obstáculo indestructible; todo lo que sobre ella se lanza se estrella.

¡Hay tantas maneras de leer, y hace falta tanto talento para leer bien!.

La felicidad es una cosa monstruosa. Quienes la buscan encuentran su castigo.

A fin de cuentas el trabajo
es todavía el mejor medio de pasar nuestra vida.

Describir es una venganza.

La fraternidad es una de las más bellas invenciones de la hipocresía social.

La imbecilidad es una roca inexpugnable: todo el que choca contra ella se despedaza.

La melancolía no es más que un recuerdo que se ignora.

La vida
debe ser una continua educación
.

Un hombre que juzga a otro hombre es un espectáculo que me haría estallar de risa, si no me diese piedad.

No labra uno su destino
, lo aguanta.

Un amigo que muere, es algo de usted que muere.

La moda del XIX y el frufrú de las faldas




lunes, 2 de febrero de 2009

domingo, 1 de febrero de 2009

Capitulo II

¿Cómo llegó Gógol a su filosofía moralista? Con la fuerza de su intuición artística hizo saltar las fortalezas de la barbarie convertida en costumbre, de las monstruosidades cotidianas, de los crímenes usuales y de la vileza eterna, de la vileza sin fin. Todo cuanto se había formado a través de los siglos, todo cuanto la costumbre había respaldado, lo que se hallaba cubierto por el polvo de centurias y coronado con la sanción mística fue removido por Gógol, sacudido, desnudado, convertido en tema para el pensamiento y en problema para la conciencia. Y todo esto lo hizo sin que interviniera para nada la reflexión razonante y sistematizadora; su talento creador captó con las manos desnudas la realidad[13].

Cuando esta actividad “clandestina” de la conciencia fue cumplida y objetivada como verdad en una serie de figuras inmortales, esas figuras aparecieron ante el pensamiento del artista como interrogaciones objetivas de la esfinge de la vida.

¿Qué era en realidad el pensamiento de Gógol? Debemos recordar una y otra vez que Gógol vivió en una sociedad donde no existía atmósfera “intelectual” estable, cuando los problemas de la concepción laica del mundo eran aún inaccesibles a la literatura y apenas si se discutían en los círculos intelectuales. En los años veinte, siendo todavía Gógol niño, y cuando vivía en provincia, en los círculos más selectos de la “sociedad” de la capital se empezaba a forjar una concepción del mundo que podría llamarse “ideología social avanzada” en nuestro actual lenguaje publicístico. Pero a mediados del decenio, esa elaboración fue interrumpida por vía puramente mecánica. En los años treinta aparecieron de nuevo oasis de inteligencia pensante; de ahí surgieron las figuras más representativas de la fase siguiente. Pero antes de que Gógol pudiera tomar contacto con esos grupos, se hizo famoso como autor de las Veladas y entró en el círculo de Pushkin, que, por un lado, le favoreció como artista, aunque por otro fue incapaz de ampliar su horizonte social. Añadid a esto que Gógol vivió casi permanentemente fuera de Rusia desde 1838, en una existencia firmemente cerrada, a la que sólo tenían acceso algunas personas cuyas ideas carecían de cualquier elemento crítico, del que también carecía Gógol.
Extracto del mismo articulo que menciono antes. Gran parte del mismo habla de Almas muertas, y yo votaría por leerlo a continuación.